Noto que no puedo respirar, algo me aplasta y me despierto de repente, entonces es ahí cuando lo veo encima mía y no me lo creo; entonces cierro los ojos y me acuerdo de lo que me hizo sentir anoche, me llevó a las nubes antes de que yo me echará atrás, pero en el fondo sé que nunca lo haría, sólo al sentir el roce de tu piel cálida mi sexo se estremece, se tensa y me duele de la necesidad que tengo de ti; entonces pienso que tal vez haya dormido toda la noches encima mío... debió de haberse quedado dormido mientras me tranquilizaba.
Algo hace que me despierte de mis pensamientos es esa sensación conocida es otra vez su roce, entonces sé, que está despierto, que la presión que noto en el muslo es su gran miembro, y como un acto reflejo ya empieza mi sexo a humedecerse y a ponerse tenso, empieza a tener ganas de que su gran miembro me llene mi sexo hambriento.
Noto como sus manos me agarran débilmente por debajo de mis hombros y esos ojos marrones deseosos se clavan en mi mirada y tienen ese punto de chico joven travieso, como si fuera hacer algo extremadamente peligroso y eso termina con mi desesperación y tengo ganas de devorarle, estar horas saboreandole su precioso y gran miembro.
Me levantas de la cama y me mandas que me arrodille ante ti, sin pensarlo dos veces ya lo he hecho, me he entregado a ti por completo de nuevo, sintiendo esa electricidad que hay entre los dos y esas ganas de devorarnos, me encanta la forma en la que me necesitas y de la cual no necesitas a nadie más.
Haces que me sienta única cuando estoy a tu lado, eres todo lo que quise desde el primer momento en el que te vi y ahora me tienes aquí desnuda en cuerpo y alma.
Entonces me dices que quieres necesitas saber que confío en ti, para saber si puedes hacer lo que tienes en mente entonces yo asiento y vuelve a parecer esa sonrisa tuya.
Me pides que me masturbe mientras tu haces lo mismo y yo lo hago, repaso mi cuerpo como si fueran tus manos los que me acarician y mientras pienso en eso suelto un gemido ahogado y el empieza a retorcerse del placer, pero quieres más y me pides que me acerque a ti y que siga yo, me cojes de la cadera y me aplastas contra tu duro miembro y empiezas a chuparme los pezones y se me ponen duros al instante y me duelen de lo mucho que están puestos, empiezas a pellizcarlos para hacer que me retuerza del placer... mientras con la otra mano me acaricias el clítoris y me estas llevando al submundo; donde nada importa y solos estamos tu y yo.
Entonces no aguanto más y te paro por completo, tu te quedas extrañado pero no te da tiempo a decirme nada, pues he sido más rápida y te he cogido tu gran miembro y he empezado a saborearlo, sabe dulce con una pizca de salado, y huele a tu jabón, es un aroma exótico y atrevido.
Te estremeces y tienes gemidos ahogados y eso me excita más; quiero que te corras, estas llegando al clímax pero en ese momento te apartas, entras dos dedos en mi sexo anhelante y húmedo sueltas un gemido y en ese mismo momento me envistes, y grito, grito de placer podría correrme solo notándote dentro pero eso ahora no es suficiente, necesito que me envistas sin ningún control, y parece que me hayas leído la mente porque lo estás haciendo y me encanta, tu miembro me llena por completo y me llevas al orgasmo y grito desesperadamente y anhelante, pero no tenemos suficiente con eso y lo sigues haciendo sigues envistiendome, entonces noto otra vez que se acerca otro gran orgasmo, pero esta vez tu también me acompañas y nos corremos a la vez, la habitación se a llenado de gritos y respiraciones aceleradas y cuando ya nos recomponemos la habitación huele a sexo reciente y sudor.
Nos miramos un rato sin decir apenas nada, pero no hace falta... nos besamos hasta que nos envuelve el sueño.
No hay comentarios:
Publicar un comentario