Puede que no seas perfecto, pero a mi me encantas como eres, sé que te molesta hacerme daño y como me dijiste habeces piensas que no te merezco, pero yo tampoco soy perfecta, me equivoco y saco mi humor de perros cuando me enfado, soy una cabezota y sin querer hago que sufras conmigo, pero quiero que sepas que te quiero por encima de todo, que nos hemos equivocado los dos, pero podemos seguir sacando lo mejor de nosotros, seguir luchando por llevar bien lo nuestro.
Sabes que nadie me ha hecho tan feliz como tú, que sabes hacerme reír, me escuchas, me cuidas y me relajas y eso te lo agradezco de corazón.
Gracias por todos los momentos vividos contigo y por perdonarme en mis peores momentos y hacer todo lo que haces por mí.
Lo eres todo para mi cariño♥
Dirty little secret
domingo, 25 de mayo de 2014
Sólo mi mundo y mis pensamientos
jueves, 15 de mayo de 2014
Entre nubes y chubascos.
Algo hace que me despierte de mis pensamientos es esa sensación conocida es otra vez su roce, entonces sé, que está despierto, que la presión que noto en el muslo es su gran miembro, y como un acto reflejo ya empieza mi sexo a humedecerse y a ponerse tenso, empieza a tener ganas de que su gran miembro me llene mi sexo hambriento.
Noto como sus manos me agarran débilmente por debajo de mis hombros y esos ojos marrones deseosos se clavan en mi mirada y tienen ese punto de chico joven travieso, como si fuera hacer algo extremadamente peligroso y eso termina con mi desesperación y tengo ganas de devorarle, estar horas saboreandole su precioso y gran miembro.
Me levantas de la cama y me mandas que me arrodille ante ti, sin pensarlo dos veces ya lo he hecho, me he entregado a ti por completo de nuevo, sintiendo esa electricidad que hay entre los dos y esas ganas de devorarnos, me encanta la forma en la que me necesitas y de la cual no necesitas a nadie más.
Haces que me sienta única cuando estoy a tu lado, eres todo lo que quise desde el primer momento en el que te vi y ahora me tienes aquí desnuda en cuerpo y alma.
Entonces me dices que quieres necesitas saber que confío en ti, para saber si puedes hacer lo que tienes en mente entonces yo asiento y vuelve a parecer esa sonrisa tuya.
Me pides que me masturbe mientras tu haces lo mismo y yo lo hago, repaso mi cuerpo como si fueran tus manos los que me acarician y mientras pienso en eso suelto un gemido ahogado y el empieza a retorcerse del placer, pero quieres más y me pides que me acerque a ti y que siga yo, me cojes de la cadera y me aplastas contra tu duro miembro y empiezas a chuparme los pezones y se me ponen duros al instante y me duelen de lo mucho que están puestos, empiezas a pellizcarlos para hacer que me retuerza del placer... mientras con la otra mano me acaricias el clítoris y me estas llevando al submundo; donde nada importa y solos estamos tu y yo.
Entonces no aguanto más y te paro por completo, tu te quedas extrañado pero no te da tiempo a decirme nada, pues he sido más rápida y te he cogido tu gran miembro y he empezado a saborearlo, sabe dulce con una pizca de salado, y huele a tu jabón, es un aroma exótico y atrevido.
Te estremeces y tienes gemidos ahogados y eso me excita más; quiero que te corras, estas llegando al clímax pero en ese momento te apartas, entras dos dedos en mi sexo anhelante y húmedo sueltas un gemido y en ese mismo momento me envistes, y grito, grito de placer podría correrme solo notándote dentro pero eso ahora no es suficiente, necesito que me envistas sin ningún control, y parece que me hayas leído la mente porque lo estás haciendo y me encanta, tu miembro me llena por completo y me llevas al orgasmo y grito desesperadamente y anhelante, pero no tenemos suficiente con eso y lo sigues haciendo sigues envistiendome, entonces noto otra vez que se acerca otro gran orgasmo, pero esta vez tu también me acompañas y nos corremos a la vez, la habitación se a llenado de gritos y respiraciones aceleradas y cuando ya nos recomponemos la habitación huele a sexo reciente y sudor.
Nos miramos un rato sin decir apenas nada, pero no hace falta... nos besamos hasta que nos envuelve el sueño.
martes, 13 de mayo de 2014
Eris Apparent
Esto es lo que quiero.
Tú, en la ducha. El vapor envuelve tu cuerpo. El sonido del agua es tan alto que casi amortigua tus gruñidos. Casi.
Estás inclinado hacia delante, con una mano apoyada en los azulejos de la pared. Con la otra mano sujetas tu miembro. Tienes los ojos cerrados y estás bajo el chorro de agua, con la cabeza agachada. El agua corre por tu espalda. Tus músculos se mueven mientras te masturbas.
Estás pensando en mí.
Yo quiero que pienses en mí.
Las rodillas se te doblan ligeramente mientras te meces hacia delante. Los dedos se te crispan en los azulejos. Tu otra mano acaricia, acaricia, gira alrededor del extremo de tu miembro, y desciende una y otra vez.
¿En qué estás pensando? ¿En que estoy de rodillas delante de ti? ¿Te tomo con la boca y uso la lengua, los dientes y los labios? ¿Te succiono? ¿Desearías que fuera mi mano la que te está acariciando? ¿Estás imaginándote que me haces el amor?
Tú sabes cuál es la mejor manera de acariciarte a ti mismo. Sabes contener el placer que se está acumulando en tu vientre. Tus testículos se contraen. Empujas hacia delante con fuerza, con más rapidez. Agachas la cabeza, mientras el agua cae sobre tu espalda, en ese lugar que hay entre tus hombros, y que a mí me gusta besar.
Los movimientos de tu mano se hacen más lentos. Tu respiración se vuelve agitada. Estás sudando por el calor del agua y también por tu excitación. Echas la cabeza
hacia atrás para que el agua te caiga por la cara y por el pecho. Por tu miembro, que todavía está en tu mano.
Cuando llegas al orgasmo, ¿tienes mi nombre en los labios? ¿Es mi cara la que estás viendo?